Por Alexander Schejtman, Investigador Principal de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

Columna de opinión publicada en el quinto número de la Revista Equitierra

¿Evolucionará la actual crisis alimentaria de la misma forma como lo hizo la experimentada a principios de los 70? Una mirada superficial podría hacernos suponer que, al igual que entonces, las alzas de esta crisis serán de corto aliento y se reestablecerá, aunque a otro nivel, la tendencia a la baja sostenida de los precios de los principales granos. Y hay, sin duda, varios elementos semejantes entre ambas crisis:

Ambas fueron precedidas de serios fenómenos climáticos que afectaron a los principales países exportadores de alimentos. Inviernos más crudos, sequías y vientos huracanados redujeron la producción en la entonces Unión Soviética, al igual que ahora en Rusia, Argentina, Australia, Filipinas e India, surgiendo también en varios casos iniciativas de reducción de las exportaciones para asegurar la oferta interna, elevando las presiones especulativas.

Ambas crisis coincidieron con alzas sin precedentes en el petróleo y los agroquímicos. Los precios del petróleo se incrementaron en 450% entre octubre del 73 y mayo del 74, y pasaron de 50 a 135 dólares por barril entre el 2005 y el 2008. Los precios de los fertilizantes y otros agroquímicos aumentaron a más del doble, limitando en la primera crisis las ventajas potenciales de la revolución verde y, en la segunda, la incorporación de una gran proporción de la pequeña agricultura a la producción más intensiva de alimentos básicos.

Ambas crisis generaron protestas masivas: en los 70 llevaron a la caída de algunos gobiernos en África y Asia; entre el 2007 y el 2008 provocaron desmanes en más de 70 países. Un intento de respuesta fueron las convocatorias en Roma a la Conferencia Mundial sobre la Alimentación en noviembre de 1974 y a la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria en noviembre del 2009. Pero mientras los resultados de la primera conferencia fueron la creación del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola – FIDA y el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional – CGIAR (por sus siglas en inglés), los de la segunda han sido más bien decepcionantes por los reducidos compromisos de ayuda y la reticencia a modificar algunas políticas que inciden en el incremento de los precios.

Más allá de cualquier similitud entre las dos crisis, los procesos experimentados por la economía mundial desde los 70 hasta ahora son demasiado significativos como para pensar en la simple proyección del pasado reciente. Hoy estamos frente a un nuevo escenario:

La magnitud e implicaciones de la crisis financiera mundial, que coincidió con la alimentaria, han significado pérdidas masivas de empleo y reducciones de salarios que aumentaron en 12 millones las personas bajo la línea de pobreza en el mundo, y en 7 millones los indigentes. Además, la crisis financiera ha puesto en duda la capacidad de autorregulación de los mercados en general, y de los alimentarios en particular, y hoy más países plantean objetivos de autosuficiencia y de soberanía alimentaria como condición para lograr la seguridad alimentaria.

Mientras la expansión de la producción de alimentos en los países en desarrollo entre 1950 y la primera crisis se basó en incrementos del 35% del área cultivada y un aumento semejante en los rendimientos por hectárea, la expansión del área cultivada en las últimas décadas ha estado por debajo del 1%, lo que unido a una menor disponibilidad de agua de riego explica el relativo estancamiento de los rendimientos. El agotamiento de la frontera agrícola y la desconfianza en los mercados como fuente de aprovisionamiento ha dado lugar a una masiva compra de tierras en terceros países por parte de China, Corea del Sur, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar, entre otros.

Los incentivos establecidos en los países desarrollados para la producción de biocombustibles (etanol a partir de maíz en Estados Unidos y biodiesel a partir de oleaginosas en Europa) constituyeron, según la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y el Banco Mundial, el principal factor de incremento de los precios (70% en el caso del maíz y 40% en la soya).

Los sistemas alimentarios han experimentado enormes transformaciones producto de la acelerada urbanización, los cambios tecnológicos y organizacionales, la industrialización y la “supermercadización”, modificándose toda la cadena, desde la producción de insumos, su transformación industrial, su distribución y su consumo en la gran mayoría de los países de la región.

La crisis de los 70 se dio en un marco de estancamiento con inflación que abrió las puertas al discurso y a la política neoliberal; la presente crisis ha puesto en duda la capacidad de autorregulación de los mercados, reivindicando a Keynes y al papel del Estado en su superación.

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Fotografía: World Bank

Posteado por: periodistarural | 29 Enero 2010

Se lanza Revista Equitierra Nº5 ¡Suscríbase gratis!

La edición 5 de Equitierra trae un conjunto de temas que estamos seguros mantendrán atentos a los lectores. Desde el Perú, ingredientes tradicionales como las papas nativas, la quinua, el maíz, los ajíes de diversos colores y un sinnúmero más de productos hacen de la comida peruana un verdadero festín de color y sabor y que no solo está siendo reconocido dentro del país sino también en las principales esferas gastronómicas del mundo entero. Conozca cómo la gastronomía peruana se ha convertido en la locomotora de desarrollo en este país andino. Brasil y México, dos gigantes latinoamericanos, encaran la crisis económica internacional de manera diversa. Entérese de las innovadoras políticas brasileras para proteger la agricultura, especialmente familiar, y lo que le hizo falta a México para fomentar las actividades del campo más allá de la agricultura para proteger a los pobres rurales. Además, lea acerca de un nuevo enfoque participativo que ha logrado generar un intercambio importante sobre la identidad cultural territorial a lo largo de Chile y entérese de las conclusiones que dejó el foro internacional de identidad cultural como opción para el desarrollo sostenible, llevado a cabo en La Paz, Bolivia.

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Posteado por: periodistarural | 25 Enero 2010

Lágrimas por ITT

Por Manuel Chiriboga            
Investigador Principal de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural 

La virtud del espejo es reflejarnos tal como somos; no hay cristales mágicos salvo en los cuentos de hadas. Utilizo esta imagen planteada por Grace Jaramillo en El Comercio  a propósito de lo acontecido con el ITT. A mi juicio, este era claramente una apuesta de articulación nacional de futuro; un retrato de nuestro país que podíamos exhibir en el mundo de lo que un país pequeño como el nuestro, de ingreso medio bajo, con muchos problemas sociales, pero de gran calidad moral, era capaz de sacrificar, por un futuro mejor para todos. Pero también su abrupto final es una señal clara de nuestras limitaciones como sociedad y sobre todo del Gobierno que elegimos.

Lo interesante es cómo se construyó la propuesta para dejar el petróleo y preservar ese maravilloso patrimonio natural y social. Fue un proceso en que participaron los pueblos y nacionalidades indígenas, los movimientos ecologistas, los conservacionistas, los académicos, los políticos, los empresarios y el Estado. En esto no hay paternidad como parece querer atribuirse el presidente Correa y  lo ha subrayado Alberto Acosta, sino una construcción colectiva.

La comisión del ITT reflejaba bien esta articulación: un empresario turístico innovador y soñador, un alto funcionario de Estado en relaciones exteriores, un académico político y ministro, la mayor ambientalista del país y seguramente la persona ecuatoriana más conocida y respetada a nivel internacional, un científico social de altísimo nivel como asesor de la Comisión. La propuesta es lo que más se acercó a un proyecto nacional, que articula actores y visiones y se imagina un futuro diferente.

Así que cuando el Presidente acusó al equipo de haber hecho una pésima negociación, desbarató no solo la viabilidad de la propuesta, sino un elemento de encuentro de las mejores capacidades de nuestro país. Me imagino que esto es difícil comprender para un economista acostumbrado a la crítica y no a la construcción de un proyecto nacional consensuado de futuro. Su discurso y me imagino que para muchos, rompió uno de los elementos que, de una u otra manera, me mantenía en una línea de apoyo crítico. Queda ya muy poco de sueños en este Gobierno; predomina una lógica irredenta de poder, basada en clientelismo político y manejo comunicacional.

¿Qué fue lo que movió al presidente Correa a minar la propuesta negociada? ¿La influencia de una mano lubricada por intereses petroleros? ¿La de una presupuestaria, ávida de recursos frescos para mantener la maquinaria clientelar rodando? ¿El propio éxito de la comisión en movilizar los recursos necesarios para dejar el petróleo bajo tierra en un proyecto en que el mandatario no cree realmente? ¿O, simplemente, un estilo personal que ataca sin razonamiento previo, aun cuando después se arrepienta de sus palabras? ¿Quién sabe? Solo su conciencia podrá responder; sus argumentos son pobres y no resisten el menor escrutinio.

Al romperse la propuesta trabajosamente desarrollada por la comisión, nuestra imagen desaparece y se refuerza la de un país que se refleja en sus pedazos dispersos, en la colcha construida sobre la base de retazos de diversas proveniencias, sin orden ni armonía. Lo penoso del proyecto ITT es que terminará siendo un pequeño parque natural, asediado por torres de perforación de empresas públicas y privadas, nacionales o internacionales, vinculadas a ese elefante blanco que es la refinería de Manabí. Luego se armará un discurso que lo justifique y que venda todo esto como uno de los grandes logros del Gobierno.

Esta columna de opinión fue publicada el domingo 29 de noviembre en el Diario El Universo de Ecuador.

Fotografía: joshbousel/Flickr

La conocida ambientalista ecuatoriana Yolanda Kakabadse Navarro fue designada presidente del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), nombramiento que se oficializó por un período de cuatro años.

Dada la importancia del papel de esta organización en el campo ambiental a nivel mundial, el cargo conferido a Kakabadse  equivale a un  secretariado de las  Naciones Unidas. A la dignataria se le reconoce mundialmente por su papel en la resolución de conflictos ambientales entre diferentes sectores de la sociedad, políticos, industriales y organizaciones sociales, entre otros.

Algunos analistas consideran que aportó con esa experiencia para posesionar internacionalmente la Iniciativa Yasuní-ITT, que busca dejar 846 millones de barriles de crudo bajo el subsuelo del bloque Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), en la región amazónica ecuatoriana.

Hasta hace pocos días, Kakabadse fue  miembro del Consejo Administrativo y Directivo de la Iniciativa Yasuní-ITT, pero fue la primera en renunciar a sus funciones, a raíz de los cuestionamientos del presidente Rafael Correa sobre la estructuración del fideicomiso para administrar los fondos, de la que dijo el Jefe de Estado, “era una negociación vergonzosa”.

ACERCAR A LOS HUMANOS A LA NATURALEZA

Kakabadse señaló que trabajará para integrar y buscar una visión común, además de reforzar a la organización.  “Me gustaría acercar la naturaleza al hombre y los humanos a la naturaleza. Debemos entender que tenemos solo un planeta y que todos compartimos su biodiversidad y los increíbles recursos que ofrece. Si no trabajamos juntos para protegerle, todos perderemos”, señaló en un entrevista publicada en el sitio web oficial del WWF.

En relación con las negociaciones sobre el cambio climático, la ambientalista ecuatoriana comentó que “ahora más que nunca los grupos conservacionistas como WWF  tienen que hacer llegar sus mensajes a los que toman las decisiones”. Participó en la Cumbre Mundial de Cambio Climático de Copenhague (COP 15), Dinamarca, en diciembre pasado.

Yolanda Kakabadse está vinculada a la temática ambiental desde 1979, cuando fue nombrada directora ejecutiva de Fundación Natura. Entre 1990 y 1992 fue la coordinadora para la participación de las organizaciones de la sociedad civil de la Conferencia de las Naciones Unidas para Medioambiente y el Desarrollo. Un año después creó la Fundación Futuro Latinoamericano, que presidió hasta 2006.

Entre agosto de 1998 y enero de 2000 fue ministra del Ambiente del derrocado presidente demócrata cristiano Jamil Mahuad. También presidió la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Gentileza de Agencia Prensa Verde de Ecuador

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