Posteado por: periodistarural | 16 enero 2012

Pequeños agricultores ante la economía contemporánea

Por Juan Cheaz
Investigador de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural y coordinador proyecto Alianzas para el Empoderamiento Económico (AEE)

La transnacionalización de la producción y de los mercados es una de las características más sobresalientes de la economía contemporánea, y en la mayoría de los países en desarrollo ha sido acompañada de procesos de liberalización comercial y desmantelamiento de los esquemas de apoyo público a la producción doméstica. Para las pequeñas unidades productivas pobres del ámbito rural, adaptarse a ese nuevo contexto de creciente competencia y desprotección es un reto de proporciones. Por una parte, deben incrementar la productividad yadoptar mejores prácticas agrícolas que reduzcan los daños al suelo. Por otra, deben integrarse sólidamente a cadenas que les articulen con mercados más dinámicos. ¿Misión imposible?

Sin ignorar los numerosos casos en que este desafío supera las posibilidades de los pequeños productores rurales, el proyecto Alianzas para el Empoderamiento Económico (AEE) de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural buscóexperiencias que sí lo están logrando y las sistematizó para rescatar sus aprendizajes.

Una de ellas es el Proyecto de Producción y Exportación de Vegetales Frescos en Guatemala con enfoque de Comercio Justo, liderado por cooperativas de productores de arvejas y ejotes, e impulsado por la empresa agroexportadora Cooperación Económica de Interés Social (CEIS) con la Asociación para el Desarrollo Integral y Sostenible de la Agricultura en Guatemala (ADISAGUA).Esta iniciativase abocó en 2009 y 2010 a la modernización de la gestión de las cooperativas y su integración a esquemas de Comercio Justo, logrando entre otras cosas un precio estable y superior al del mercado, lo que facilita la planificación de la producción e incrementa el ingreso real de los productores. El caso ofrece importantes lecciones.

Primero, revela que, aún en contextos de muchas privaciones, los cambios son posibles. De hecho, las cooperativas y sus miembros elevaron sus niveles tecnológicos, transformaron las prácticas gerenciales, incrementaron la productividad y calidad de su producción, y alcanzaronuna mayor transparencia y control de los recursos y procesos. Esto se logró en gran medida gracias a la acción colectiva que demostró ser vital para la sobrevivencia y desarrollo de las iniciativas económicas de las pequeñas unidades productivas.

Otra lección es que, para el éxito de cualquier emprendimiento productivo, la vinculación a mercados ampliados y mecanismos de comercialización con capacidades expandidas es imprescindible. La especialización productiva, y por tanto, de aumento de la productividad, depende críticamente de la posibilidad de vender volúmenes elevados, lo que a su vez permite alcanzar el acceso a mercados de mayor tamaño que, en este caso, ha sido facilitado por CEIS.

La experiencia también demuestra que el esquema de Comercio Justo es una alternativa concreta para los pequeños productores pobres que buscan oportunidades de progreso, pues efectivamente les paga más, gracias a un compromiso con una sociedad más justa y sostenible por parte de los compradores, y les induce a ser mejores productores.

Que el cambio tecnológico y la adopción de buenas prácticas agrícolas y ambientales estén en el centro del éxito de la conquista de mercados ampliados, es otro gran aprendizaje.En esta iniciativa, la admisión de estándares de Comercio Justo, junto al esfuerzo y aprendizaje colectivo, han sido parte de un proceso que coadyuva a un escalamiento tecnológico que redunda en mayores ingresos y bienestar.

El caso indica también queinclusopara pequeños productores en condición de pobreza es posible impulsar prácticas económicas ambientalmente sostenibles y ser simultáneamente rentables. Por cierto, esto requiere de un entorno que provea incentivos adecuados en vez de penalizar por mayores costos.

Una última lección es que el apoyo externo, aun siendo financieramente modesto, es crucial para impulsar los cambios. En el mundo de los pequeños productores rurales se requiere de un fuerte impulso inicial que rompa la inercia y explote las potencialidades escondidas de territorios y comunidades, lo que difícilmente puede darse desde adentrode las empresas y los emprendedores, y requiere de apoyo externo.

Para terminar, una reflexión. La iniciativa aquí reseñada se desarrolló en un entorno de fuerte indiferencia estatal y del sector privado, y una actitud francamente hostil por parte de agentes comerciales perjudicados, con un poder relativamente importante en los territorios donde operan las cooperativas. Esto resulta de políticas y esquemas de intervención generalmente pensados para la promoción de emprendimientos empresariales relativamente grandes, y que ignoran o limitan el potencial de los pequeños productores y, más aún, el derecho que tienen a desarrollarse. Los logros obtenidos en el marco del proyecto pese a ese ambiente hostil, son una señal del potencial y éxito que podría esperarle a políticas e instituciones que, desde el sector público y privado, se diseñen y operen con el involucramiento activo de las pequeñas unidades productivas en esquemas de producción y comercio de mayor escala.

Columna de opinión publicada en periódico digital Contrapunto de El Salvador

Posteado por: periodistarural | 11 enero 2012

Encuentro 2012 convoca a presentar ponencias

Por primera vez, el programa Dinámicas Territoriales Rurales (DTR) de Rimisp y sus organizaciones socias, llaman a concursar en la presentación de ponencias para el Encuentro 2012, que se realizará en Quito (Ecuador) en junio del próximo año. Encuentro 2012 Territorios en Movimiento  será un espacio de análisis y discusión sobre  las condiciones que propician el crecimiento económico con inclusión social y sustentabilidad ambiental en diversos territorios de su competencia.

La convocatoria a presentar ponencias ya se encuentra abierta. Los trabajos serán seleccionados mediante concurso público, y podrá participar cualquier persona, equipo u organización con interés y experiencia en los temas del Encuentro 2012.

Las exposiciones deberán tener como premisa tres preguntas fundamentales, en la senda de trabajo del Programa DTR: ¿Existen en América Latina Territorios rurales que estén creciendo económicamente con inclusión social y sustentabilidad ambiental?; ¿qué factores determinan las dinámicas territoriales exitosas, es decir, aquellas que han resultado en crecimiento económico con inclusión social y sustentabilidad ambiental?; ¿qué se puede hacer desde la política, pero también desde otros espacios de acción pública, para estimular y promover este tipo de dinámicas territoriales?

Las interrogantes deberán ser abordadas por los investigadores en trabajos de naturaleza analítica y no descriptiva; centrados en la explicación de causas y consecuencias de políticas o experiencias de desarrollo. La convocatoria sugiere además que las respuestas hagan referencia a problemas y desafíos que urgen en los territorios latinoamericanos, como empleo, crecimiento y competitividad; exclusión social, pobreza y territorios rezagados; ciudadanía y calidad de la democracia; conflictos socioambientales; seguridad alimentaria, nuevos roles de la agricultura y territorios; ciudad y territorio, y por último, modernización del Estado y calidad de la gestión pública desde una perspectiva territorial.

SISTEMAS DE GÉNERO

El programa Dinámicas Territoriales Rurales (DTR) pondrá a disposición del Encuentro 2012 toda la producción de conocimiento capitalizada en cinco años de trabajo, en 19 territorios de América Latina; proceso que concluyen con una síntesis a mediados del próximo año. Una de sus principales innovaciones en este trabajo ha sido analizar los sistemas de género que influyen en las dinámicas territoriales. Por ello, al momento de seleccionar las ponencias, se considerará favorablemente la incorporación del análisis de género. En otras palabras, será relevante presentar reflexiones sobre las instituciones, arreglos sociales y factores materiales asociados a la perspectiva de género, que influyen y condicionan el acceso, distribución, control y uso de recursos, y activos tangibles e intangibles del territorio.

ENCUENTRO 2012

Desde el inicio del programa DTR, y como cada año,   el Encuentro Territorios en Movimiento generará una instancia de intercambio, discusión y reflexión con  socios y colaboradores. Esta vez el escenario será Quito, Ecuador (entre el 5 y 7 de junio) lugar donde se profundizará acerca de las condiciones que determinan los procesos de desarrollo territorial rural, que tienen como consecuencia crecimiento económico con inclusión social y sustentabilidad ambiental. En la misma línea, se informarán políticas y estrategias de acción pública que gatillen cambios en este sentido.

En la ocasión, DTR llevará a cabo un balance de las estrategias y políticas públicas de desarrollo territorial implementadas por gobiernos nacionales y subnacionales, así como por organismos internacionales que hayan promovido crecimiento económico con las ya mencionadas variables de sustentabilidad e inclusión de grupos sociales marginados.

La reunión también será un espacio  para evaluar proyectos y programas de este esfuerzo colaborativo de investigación aplicada que es DTR, cuyo norte es el fortalecimiento de capacidades e incidencia en políticas públicas, y que actualmente concentra su acción en 11 países de América Latina.

Descargue la convocatoria en: www.rimisp.org/dtr/encuentro2012/convocatoria

Más información sobre el Encuentro 2012 Territorios en Movimiento: www.rimisp.org/dtr/encuentro2012

Por Juan Cheaz
Investigador de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural y coordinador proyecto Alianzas para el Empoderamiento Económico (AEE)

Una de las características más sobresalientes de la globalización económica ha sido la creciente transnacionalización de la producción por medio de cadenas productivas globales. En ese marco, uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan grupos sociales y territorios específicos en países pobres es lograr una inserción dinámica y autosostenida en mercados ampliados y una articulación ventajosa en cadenas productivas.

Estos retos se tornan particularmente difíciles en el caso de grupos tradicionalmente excluidos o discriminados, como las mujeres o las poblaciones indígenas o afrodescendientes, que por lo general tienen menos medios productivos, menos acceso a servicios sociales básicos y a oportunidades de capacitación profesional, y menor poder para cambiar los roles tradicionales que la sociedad les ha asignado y la valoración que ésta hace de su trabajo.

En este contexto, resulta esperanzadora la experiencia del proyecto “Incubación Empresarial con Mujeres Rurales”, ejecutado por la empresa Kiej de los Bosques y la ONG Comunidades de la Tierra (CdT).

Aplicando los aprendizajes de negocios incluyentes con la formación de Fibras Nativos S.A. y Sacalá S.A., impulsaron en los dos últimos años la creación de ocho empresas gestionadas por mujeres rurales en las localidades de El Tejar, Villa Canales Guatemala, San José Pinulas, Sacatepequez y Retalhuleu. Cinco de ellas comercializan actualmente sus productos de bisutería a nivel nacional e internacional, bajo la marca Wakami.

Este ejemplo muestra el potencial que tiene un esfuerzo de desarrollo de personas pobres dirigido a identificar sus potencialidades productivas, a organizarse, a aprender para producir colectivamente y a vender en mercados ampliados. Revela también que es posible superar la exclusión económica, avanzar contra la subordinación de género, y reducir privaciones materiales de las mujeres y sus dependientes.

Las iniciativas de Kiej y CdT han dejado importantes aprendizajes. El primero se refiere a“aprender de la experiencia”. Para la incubación de empresas de mujeres rurales, la sistematización de los procesos de formación de Fibras Nativos S.A. y Sacalá S.A. fue crucial al identificar los pasos clave para una incubación exitosa.

El segundo, es la pertinencia  de autodescubrir las potencialidades propias, individuales y colectivas. Incrementar la productividad y los ingresos de las personas implica fortalecer sus habilidades productivas donde tienen ventajas relativas, y aprender a que esas habilidades se transformen en ingresos.

El tercero, es que la solidaridad, la tolerancia y el apoyo mutuo son clave para el trabajo colectivo. Así ha ocurrido en las empresas incubadas, donde las integrantes se han apoyado para cumplir tanto con sus metas productivas como con sus labores familiares.

El cuarto, es que el apoyo externo –como el ofrecido por Comunidades de la Tierra– es muy importante para la iniciativa de crear empresas exitosas, pero este es indispensable sólo en fases iniciales, en la medida en que contribuya a crear un ambiente propicio para aprender.

Un quinto aprendizaje indica que articular las empresas incubadas a mercados amplios es vital para el éxito de la iniciativa. Existen aquí dos áreas críticas: la producción y la comercialización. En este caso, la marca Wakami logró que la fase productiva adquiriera valor y remunerara a las artesanas gracias a un efectivo proceso de comercialización.

Para las mujeres, la participación en actividades económicas exitosas es decisiva para su empoderamiento individual y el fortalecimiento de su autoestima. Esto, a su vez, permite que mejoren las perspectivas de sostenibilidad de las empresas, pues el éxito inicial energiza a las participantes para continuar y las habilita para vencer barreras de género y de otro tipo que pueden limitar su pleno desarrollo como personas.

No obstante los favorables resultados alcanzados en esta experiencia, la sostenibilidad de las empresas a largo plazo sigue siendo el desafío más importante que enfrentan. Las iniciativas de progreso rural, y en especial las que involucran a mujeres, desafían a un entorno poco amigable, caracterizado por la intensidad de la competencia en mercados amplios, las restricciones de recursos y de crédito para las empresas pequeñas, y la presión que ejerce permanentemente la cultura patriarcal sobre el trabajo de las mujeres y su valorización. Las experiencias desarrolladas por Kiej de los Bosques y CdT ponen de manifiesto que empoderar a las personas, y transformar el entorno institucional y de políticas, parece clave para potenciar las iniciativas de desarrollo rural productivo.

Columna de opinión publicada en periódico digital Equilibrium de El Salvador

Posteado por: periodistarural | 5 enero 2012

¿Superar la pobreza rural?

Por Nicolás Parducci
Integrante Grupo Diálogo Rural Ecuador

Consideré una distinción haber sido invitado por el Grupo Diálogo Rural Ecuador a participar en una reunión en Guayaquil, para analizar propuestas para superar la pobreza rural de nuestro país, pues el tema me interesa mucho, por sus connotaciones sociales y económicas.

La calificada concurrencia, su participación y aportes, la presentación apropiada del tema, la didáctica explicación de la importancia de los pequeños productores agrícolas, las condiciones de pobreza e inequidad en el campo y el análisis de las políticas públicas, así como el ejercicio para determinar las prioridades de solución justificaron plenamente la reunión.

Fueron identificados siete problemas que deben ser no solamente detectados sino resueltos:

-Falta de un acuerdo nacional sobre la importancia de la agricultura.
-Dualidad entre fortalecimiento de cadenas, entre promotores y productores, y soberanía alimentaria.
-Falta de acuerdos en las principales cadenas en torno a temas estratégicos.
-Problemas críticos en instituciones públicas agropecuarias.
-Desatención de las implicaciones ambientales del desarrollo agropecuario.
-Inexistencia de un esquema funcional para la innovación agropecuaria.
-Reducción de avances sobre pobreza, indefinición sobre la estrategia más apropiada.

Consultados los asistentes, en grupos, resumieron sus respuestas en tres líneas de acción, cuya realización no solamente depende del sector oficial, sino también de las universidades, organizaciones sociales y el sector privado:

-Lograr un acuerdo nacional para pensar un modelo de desarrollo agrícola, donde la educación pública sea una inversión prioritaria y su ausencia o ineficacia no impulse a escapar del campo.
-Fortalecer las instituciones públicas agropecuarias y sus labores.
-Focalizar la inversión pública y privada para lograr cambios efectivos en reducción de la pobreza.

Establecidas las prioridades y propuestas de trabajo, todas serán articuladas y presentadas por Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, que ejecuta actualmente el Proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo no solamente en Ecuador sino también en México, El Salvador y Colombia, con el financiamiento del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola –FIDA– y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo –IDRC– de Canadá.

En Ecuador, hasta ahora, el Grupo Diálogo Rural ha conseguido:

-Creación de espacios de diálogos.
-Identificación de 17 territorios donde se sugiere orientar la implementación de políticas públicas de desarrollo rural.
-Conformación de equipos investigadores de diagnósticos rápidos, que harán el primer inventario de la oferta pública en los referidos territorios.
-Análisis de nuevas formas para dinamizar la agricultura familiar.
-Estudios sobre la normativa para el desarrollo rural y sus mercados laborales.

Como podrá apreciar algo se ha hecho, pero hay mucho por hacer. Lo importante es que se tienen las metas claras y el sistema que se está utilizando luce apropiado, pues sin la conjunción del sector privado con el público difícilmente se lograrán los cambios que requieren, especialmente en el mundo rural, en el que los campesinos cada vez son menos, por su éxodo a las ciudades.

Así que lo convido a plantearnos ¿podemos colaborar para superar la pobreza rural? ¿Cómo? ¿Sería tan amable en darme su opinión?

La columna de opinión fue publicada en diario El Universo de Ecuador.

Posteado por: periodistarural | 30 diciembre 2011

Cambio institucional y la pugna distributiva

Por Alexander Schejtman
Investigador de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

Una de las hipótesis centrales al inicio del programa Dinámicas Territoriales Rurales, que coordina Rimisp, postulaba la existencia de relaciones de causalidad circular entre agentes (individuos u organizaciones dentro y fuera del territorio), los activos controlados por estos y las instituciones (formales o informales) que regían las relaciones entre los agentes. Una hipótesis, subordinada a la anterior, planteaba que las dinámicas capaces de generar crecimiento con inclusión social (menos pobreza y más equidad) eran el resultado de la presencia de agentes en coaliciones que podemos denominar desarrollistas, por contraste con aquellas que tienen impactos negativos en pobreza y equidad y que Peter Evans llamaría predatorias. Los resultados obtenidos por el programa sobre la evolución del ingreso (o consumo) per cápita, del índice Gini y de la pobreza en los territorios de los países de latinoamericanos, muestran que las coaliciones desarrollistas son más la excepción que la regla, pues solo un 14% de los territorios analizados exhibe tendencias favorables en los tres indicadores.

Una lectura desde el institucionalismo histórico postularía que dichos resultados serían atribuibles a la existencia de entramados institucionales cuya evolución estuvo determinada por estructuras de larga data y cuya persistencia solo es alterada por acontecimientos o shocks más o menos radicales. La presencia de estructuras agrarias tipo latifundio aparecen en muchos países como generadoras de dinámicas poco inclusivas y polarizadoras, como parece haber sido el caso de los países en que dominaban dichas estructuras en las fases iniciales de la industrialización. En efecto, el binomio latifundio-minifundio tuvo profundos efectos no solo en la estructura del poder, sino también en los patrones de acumulación, en la distribución del ingreso y las pautas de consumo, en la escasez o el carácter distorsionado de los estímulos a la incorporación de progreso técnico, y en la reducida gestación de una masa de empresarios que llevaron al Estado a asumir cierto protagonismo en el impulso a la industrialización que, en dicho contexto, terminó siendo una industrialización trunca.

Es evidente que el viejo binomio se ha ido desdibujando con el tiempo –sea por efecto de procesos revolucionarios, de las reformas agrarias, del ascenso de capas medias a espacios de poder, de la emergencia de movimientos sociales contestatarios o de las políticas de reforma estructural, entre otras–, y nos encontramos con estructuras agrarias bimodales, con elites que se reproducen en ámbitos distintos al agrario y con el propio mundo rural que ya no es el que era. Sin perjuicio de estos cambios, no es difícil percibir en el presente elementos –muchos de ellos informales– en la trama de las instituciones sociales, que son reminiscentes de las viejas estructuras oligárquicas.

Esta combinación entre el peso de la historia y la presencia de elementos inmanentes da un alto grado de estabilidad o equilibrio a la estructura institucional que, según algunos, solo son interrumpidos por encrucijadas cruciales que abren la oportunidad para que coaliciones alternativas o agentes históricos logren alterar la trayectoria del desarrollo de la sociedad, abriendo el viejo debate entre estructura y agencia.

Sin perjuicio de compartir esta visión para interpretar procesos de cambio estructural, también es posible ver en la evolución de las instituciones procesos de cambio gradual, como aquellos que se derivan de la pugna distributiva (por ingresos, capitales, poder, etc.) en la que las instituciones formales van siendo erosionadas lentamente por los resquicios que permite su implementación o porque el fundamento que les dio origen se estrella con los efectos producidos por dicha implementación.

La pugna distributiva parece ser una condición permanente del desarrollo capitalista que puede no tener manifestaciones explosivas gracias a cambios graduales (incluso cosméticos) en las reglas que afectan a los perdedores, o por modificaciones algo más significativas en respuesta a huelgas o movimientos sociales contestatarios, generando nuevas reglas que corrigen el entramado existente sin un cambio paradigmático.

Cabe preguntarse, a la luz de las enormes tensiones y conflictos sociales cuyo trasfondo son las profundas y crecientes desigualdades, si la capacidad de cambio gradual de las instituciones está llegando a su límite, poniendo en cuestión la legitimidad de las coaliciones dominantes y abriendo el paso a nuevos actores, nuevas propuestas y nuevas alianzas.

Columna publicada en Revista Equitierra Nº10. Léala entrando a:
www.rimisp.org/equitierra

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