Por Juan Scuarcia
Miembro de la Red Prensa Rural
Periodista del diario La República de Uruguay
Para su viabilidad, los pequeños productores deberán acceder a buenas semillas, pero el sistema de derechos de autor ha restringido el acceso a los mejores materiales. Frente al problema, una agrupación de productores de Uruguay comenzó a mejorar genéticamente una variedad nativa de Festuca, los resultados han sido sorprendentes.
Las empresas multinacionales han introducido su lógica en la legislación de casi todos los países, incluso han tentado a los organismos estatales de investigación agropecuaria que han firmado convenios de exclusividad con ellas.
El campo uruguayo está pleno de especies forrajeras que no han sido ni consideradas pero que son la reserva genética del futuro. Para que las grandes empresas no las tomen y luego cobren regalías por su uso habría que estimular para que las organizaciones de productores las patenten y desarrollen.



